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Hallan fósil de dinosaurio datado en 700.000 años tras la extinción
FUENTE | europapress.es
Investigadores de la Universidad de Alberta han determinado que un hueso fosilizado encontrado en Nuevo México contradice el paradigma de que la era de los dinosaurios terminó hace entre 65,5 y 66 millones de años, según un estudio publicado en Geology.
El equipo, dirigido por Larry Heaman del Departamento de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera, determinó que el fémur de un hadrosaurio tenía solo 64,8 millones años de edad. Eso significa que este herbívoro particular estaba vivo cerca de 700.000 años después del evento de extinción masiva que muchos paleontólogos creen borró todos los dinosaurios no aviarios de la faz de la tierra, para siempre.
Heaman y sus colegas utilizaron un nuevo método de datación directa de fósiles llamado U-Pb (uranio-plomo). Un rayo láser se dirige a diminutas partículas del fósil, que luego se someten a análisis isotópico. Esta nueva técnica no sólo permite determinar la edad de los huesos fósiles sino potencialmente puede distinguir el tipo de comida del dinosaurio. La estructura ósea viva contiene niveles muy bajos de uranio, pero durante la fosilización (habitualmente menos de 1.000 años después de la muerte) el hueso se enriquece con elementos como el urano. Los átomos de uranio decaen con el tiempo después de este proceso activándose asi una especie de reloj.
En la actualidad, los paleontólogos de fósiles de dinosaurios fechan utilizando una técnica llamada cronología relativa. Siempre que es posible, la edad de un fósil se estima en relación con la edad conocida del depósito de una capa de sedimento en el que se encontró o limitada por las edades conocidas de deposición de las capas por encima y por debajo del estrato que contiene fósiles. Sin embargo, precisar la obtención de las edades de deposición de las rocas sedimentarias es muy difícil y, como consecuencia, la edad de depositación de la mayoría de estratos fósiles está mal delimitada.
Una debilidad potencial del enfoque de cronología relativa es que durante millones de años las fuerzas geológicas y el medio ambiente pueden provocar la erosión de un estrato que contiene fósiles y por lo tanto un fósil puede desplazarse o migrar de su capa original de estratos. Los investigadores del presente estudio defienden en este contexto su método directo método de datación.
Es creencia generalizada que una extinción en masa de los dinosaurios sucedió hace entre 65,5 y 66 millones de años. Se cree que los escombros de un impacto de un meteorito gigante bloquearon el Sol, haciendo que las condiciones climáticas se volvieran extremas y matasen la vegetación en todo el mundo.
Heaman y sus colegas dicen que podría haber varias razones por las que el hadrosaurio de Nuevo México proviniese de una línea de dinosaurios que sobrevivió a los eventos de extinción de finales del período Cretácico. Heaman dice que es posible que en algunas zonas la vegetación no fuera aniquilada y permitiera la supervivencia de parte de la especie hadrosaurio. Los investigadores también dicen que habría que estudiar el potencial de supervivencia de los huevos de dinosaurio en condiciones climáticas extremas.
Blasisaurus canudo, un hadrosáurido hallado en Huesca
El hadrosáurido de pico de pato vivió poco antes de la extinción de los dinosaurios.
FUENTE | elpais.com
En Arén (Huesca) se han desenterrado los restos fósiles de una especie de dinosaurio perteneciente al grupo de los hadrosáuridos (picos de pato), que se creía que nunca había existido en Europa. Pertenecía al subgrupo de los lambeosaurinos, que se caracterizaban por la presencia de estructuras alargadas o crestas en la cabeza. Es un dinosaurio relativamente pequeño, de entre cinco y siete metros de longitud, con un peso que rondaría entre los 400 y 500 kilogramos y con unas mandíbulas con cientos de dientes, capaces de triturar las plantas más duras. Se supone que la cresta craneal, formada por una serie de tubos por los que pasaba el aire, era utilizada para producir sonido y bramar en época de celo.
El trabajo de descripción de la nueva especie ha sido liderado por el grupo Aragosaurus-IUCA de la Univeridad de Zaragoza y en el mismo han participado investigadores de la Univeridad del País Vasco y el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), ha informado hoy la institución académica aragonesa. La especie hallada en Arén ha sido bautizada como Blasisaurus canudoi, por haber sido descubierta en el yacimiento denominado Blasi y en homenaje al paleontólogo aragonés José Ignacio Canudo, líder del Grupo Aragosaurus-IUCA, por su contribución al estudio de los dinosaurios ibéricos.Sus restos se han encontrado en rocas de hace unos 66 millones de años, unos pocos cientos de miles de años antes de que el supuesto impacto de un gran meteorito causara la extinción de estos grandes vertebrados,
Por el momento, los investigadores han certificado una parte de los fósiles hallados, como los craneales, aunque continúan trabajando sobre vértebras, fémur y húmero, muy probablemente pertenecientes a la misma especie. Los fósiles craneales de este nuevo hadrosáurido fueron hallados y excavados en el yacimiento denominado Blasi 1, dentro de una serie de campañas de excavaciones que comenzaron en 1997 en Arén. En este municipio oscense se han encontrado restos de de dos de los dinosaurios más modernos de Europa: el Arenysaurus y el Blasisaurus.
El descubrimiento de este hadrosáurido oscense está permitiendo reconstruir cómo eran las comunidades de dinosaurios poco antes de este episodio geológico, ya que el Pirineo es uno de los pocos lugares del mundo donde se puede investigar si los dinosaurios se extinguieron a la vez que la caída del meteorito o un poco antes. El trabajo se ha publicado en Canadian Journal of Earth Sciences
Un cráter indica el 2º impacto en la extinción de los dinosaurios
FUENTE | elpais.com
Un cráter en Ucrania muestra que hubo varios impactos antes de la extinción de los animales del Cretácico
Por si con uno no bastara, ahora ya se sabe que fueron al menos dos los meteoritos que impactaron casi seguidos contra la Tierra, llevando a los mayores animales que jamás han existido, los dinosaurios, a la extinción. Eso se desprende de los recientes estudios en el cráter Boltysh, en Ucrania, cuyos pólenes fosilizados de helechos permiten datar como algo anterior -«algo» en edades geológicas, es decir, de 2.000 a 5.000 años antes- al mucho mayor de Chicxulub, en la península de Yucatán. Este último se considera causa definitiva de la extinción del Cretácico, ocurrida hace 65 millones de años, en la que desaparecieron los gigantes antecesores de los reptiles.
Un trabajo publicado en la revista Geology por investigadores británicos y ucranios ha permitido datar la fecha de ese primer impacto, con lo que se reafirman las teorías -formuladas por primera vez hace 30 años y periódicamente puestas en dudas- de que el impacto, probablemente con varios meteoritos, fue la causa de la desaparición de los animales.
Los trabajos se han basado en la datación de las esporas fosilizadas de helechos. Se sabe que estas plantas primitivas son de las que más fácilmente sobreviven a las catástrofes, y de las primeras en colonizar zonas devastadas por desastres. De manera que la situación que se plantea ahora es que hubo algunos choques anteriores (no se cree que el de Boltysh sea el único) que debilitaron a los dinosaurios; el de Chicxulub sería el que les dio la puntilla.
El cráter de Boltysh apunta a un impacto mucho menor que el que Yucatán. Mide solo 24 kilómetros de diámetro, por los 180 del mexicano. Se calcula que las cenizas levantadas ocuparon unos 25.000 kilómetros cuadrados. Fue descubierto en 2002.
Según relatan los autores del trabajo, encontraron dos capas de restos de helechos. La primera la atribuyen a la colonización tras el primer impacto, el del meteorito que causó la depresión de Boltysh. La segunda sería la del Chicxulub.
Simon Kelly, de la Open University británica, uno de los autores del estudio afirma que «es posible que en el futuro se encuentren más pruebas de otros impactos». Por eso, más que haber sido extinguidos por un solo meteorito, los investigadores piensan que los dinosaurios fueron víctimas de una lluvia de estos, que se sucedería durante miles de años. Aunque no son capaces de explicar a qué se debe esa concentración de choques con cuerpos extraterrestres.
Monica Grady, experta en meteoritos de la misma universidad que Kelly (aunque no ha participado en el trabajo sobre el cráter de Ucrania) cree que «una posibilidad puede ser el choque con lo que se denominan objetos cercanos a la Tierra (near earth objects, en inglés)». Este nombre genérico es el que usan los astrónomos para referirse a cometas y asteroides cuyas órbitas les permiten acercarse a la Tierra. Su importancia es tal que la NASA ha puesto en marcha un programa, Spaceguard, para detectarlos.
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La extinción del Devónico trajo a los vertebrados
FUENTE | abc.es
Hace cerca de 360 millones de años, al final del periodo Devónico, se produjo una de las mayores extinciones masivas de cuantas han sucedido en nuestro planeta. Entonces, y por causas aún no del todo aclaradas, más del 70% de todos los organismos vivientes, en su mayoría criaturas marinas, desparecieron sin dejar rastro. Hoy, en un artículo que publica la revista Proceedings, científicos de la Universidad de Chicago afirman que de no haberse producido aquél trágico episodio, los vertebrados no se habrían desarrollado tal y como lo han hecho. Y probablemente ni siquiera hubiera aparecido la especie humana.
Lauren Sallan y Michael Coates están convencidos de que fue precisamente aquella gran extinción en masa la que sentó las bases para el desarrollo de los vertebrados. Fue, aseguran, algo así como apretar el «botón de reseteo» de la vida en la Tierra, lo que preparó el terreno para la gran diversidad de vertebrados (entre ellos nosotros) que viven en la actualidad.
La extinción del Devónico (que afectó especialmente a los mares y a sus habitantes) diezmó el número de especies justo en el momento en que los primeros vertebrados empezaban a arrastrarse fuera del agua. Un hecho que quizá les ayudó a estar entre los pocos que consiguieron sobrevivir a la catástrofe y que marcó el punto de partida evolutivo para todos los vertebrados.
«Todo fue arrasado, la extinción fue global – afirma Lauren Sallan – Y reajustó la diversidad de los vertebrados en cada uno de los ecosistemas en los que habitaban, tanto en agua dulce como marina, creando un mundo completamente diferente».
El periodo Devónico (entre hace 416 y 359 millones de años), se conoce también como la Edad de los Peces, debido al gran número de géneros y especies que se desarrollaron en los mares. Enormes placodermos (peces cubiertos de placas óseas), dominaban unas aguas en las que pequeños tetrápodos, tiburones de no más de un metro y otros vertebrados estaban en franca minoría.
El tiktaalik o Ichthyostega apenas se aventuraba a dar sus primeros y torpes pasos fuera del agua / PNAS
Destacaba entre todos los placodermos el temible Dunkleosteus (imagen superior), el dueño de las mandíbulas más mortíferas de todos los tiempos. Un pez de diez metros y 3.500 kg de peso que, a pesar de no tener auténticos dientes, era capaz de machacar a sus víctimas con una mordida cuatro veces más fuerte que la de un Tyrannosaurus rex. Se ha calculado, en efecto, que era capaz de abrir su enorme boca en apenas dos centésimas de segundo, y morder ejerciendo una presión de 5.600 kg por cm cuadrado.
El Devónico era, pues, un reino controlado por criaturas dotadas de impenetrables armaduras óseas externas y en el que la fórmula de «llevar los huesos por dentro» estaba aún muy lejos de triunfar. La vida en tierra firme, por su parte, estaba dominada por grandes artrópodos (escorpiones gigantes), enormes ciempiés e insectos alados que ya habían aprendido desde el Silúrico, decenas de millones de años antes, a sobrevivir fuera del agua.
Les acompañaban, tímidamente, los primeros vertebrados anfibios, como Tiktaalik o Ichthyostega (en las imágenes de la derecha, arriba y abajo), que apenas si se aventuraban a dar sus primeros y torpes pasos fuera del agua.
Sin embargo, a finales del Devónico y principios del periodo siguiente, el Carbonífero, los placodermos desaparecieron, y en los mares su lugar fue ocupado por los peces de aletas radiadas (Actinopterigios) y lobuladas, (Sarcopterigios), que han sobrevivido hasta la actualidad. «El Devónico se conoce como la Edad de los Peces -dice Sallan- pero se trata de los peces equivocados. Casi todos los que eran dominantes en el Devónico murieron al final de ese periodo y fueron reemplazados».
«Los roles siguieron siendo los mismos -afirma por su parte Michael Coates- pero los actores cambiaron. El reparto se transformó de forma dramática». Desde hace décadas, los científicos se preguntan cuál fue la causa de aquella extinción, una de las cinco mayores ocurridas en la historia de nuestro planeta. Y lo cierto es que aún no terminan de ponerse de acuerdo.
Muchos investigadores creen que se produjo como consecuencia de la caída de un gran meteorito. Otros hablan de una era glacial, una bajada tan drástica de las temperaturas que heló una buena parte del agua de los mares, que vieron así su nivel drásticamente reducido. Algunos creen que ese enfriamiento fue provocado por la gran variedad y difusión de plantas, que habrían fijado una buena parte del dióxido de carbono de la atmósfera y contribuido así a su enfriamiento.
De lo que no cabe duda es de que la extinción del Devónico se produjo, y que ésta acabó con los géneros y especies que dominaban entonces la Tierra. Los tetrápodos, como Tiktaalik, lograron sobrevivir de milagro. De hecho, también ellos casi desaparecieron del registro fósil. Pero algunos millones de años después se recuperaron y empezaron a expandirse, convirtiéndose así en los tatara tatara abuelos de la gran mayoría de los vertebrados que existen hoy en día, incluyendo mamíferos, aves y reptiles. Y por supuesto a los seres humanos.
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